El caso Lezo, centrado en una trama de corrupción vinculada al Canal de Isabel II, continúa generando tensiones entre Madrid y Colombia por el control de la empresa Triple A de Barranquilla, una de las principales filiales americanas de la empresa pública de aguas madrileña. La Triple A fue expropiada en 2022 por el Gobierno colombiano bajo acusaciones de presuntas irregularidades financieras. Desde entonces, ambas partes mantienen un enfrentamiento legal en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI).
Las autoridades colombianas sostienen que el Canal de Isabel II habría facturado sumas mensuales elevadas por supuestos servicios de asesoría técnica que en realidad no se llevaron a cabo. De acuerdo con un informe judicial, esta práctica podría haber derivado durante años en desembolsos millonarios asociados a contratos inexistentes. A la vez, la Comunidad de Madrid intenta aclarar si los cargos examinados dentro del caso Lezo en España abarcan posibles delitos vinculados con la operación de la Triple A, entre ellos el presunto manejo indebido de recursos públicos para la adquisición de la empresa.
En este contexto, el Canal de Isabel II ha encargado un informe jurídico valorado en 36,300 euros con el objetivo de reforzar su posición en el arbitraje. El documento busca determinar si las normas del derecho español o colombiano fueron irrespetadas y si las partes colombianas perjudicadas tienen legitimidad para personarse como afectadas en el procedimiento penal en España.
Conversaciones filtradas como parte de la investigación del caso Lezo han reforzado las sospechas. En una grabación de 2016, Edmundo Rodríguez Sobrino, entonces presidente de Inassa, confirmó que el Canal cobraba de manera sistemática por asesorías que jamás se ofrecieron a sus filiales en América Latina. La conversación también revela cómo parte de esos fondos presuntamente habría sido desviada para beneficiar a accionistas y reducir impuestos.
La decisión de expropiar las acciones de la empresa española en la Triple A se tomó basándose en una ley antinarco implementada en Colombia. Madrid, por su parte, ha defendido la existencia de las asesorías mediante informes presentados ante las autoridades. Sin embargo, el conflicto revela no solo los problemas de gobernanza en la gestión internacional del Canal de Isabel II, sino también las pérdidas multimillonarias derivadas de su fallida expansión hacia América Latina.
Un reciente informe de la Cámara de Cuentas de Madrid ha instado al Canal a acelerar la venta de sus operaciones internacionales y reconducir su estrategia empresarial. Este fracaso en la expansión internacional se une a las investigaciones judiciales en curso, que han implicado a importantes figuras políticas madrileñas, como el expresidente Ignacio González, quien lideró la región entre 2012 y 2015.
El caso Lezo no solo pone en entredicho la gestión de los recursos públicos por parte del Canal de Isabel II, sino que también intensifica las tensiones diplomáticas entre España y Colombia, que buscan resolver el conflicto por la Triple A a través de decisiones judiciales y laudos arbitrales.

